Texto del Evangelio:

«¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los ladrones?» Él contestó: «El que practicó la misericordia con él.» Y Jesús le dijo: «Ve y haz tú lo mismo.»

Lucas 10, 29-37

Petición

«Señor, dame la gracia de comprender a los demás.» Repite esta oración en tu interior mientras contemplas la escena.

Puntos

Al observar esta escena, pensá en los momentos en que has estado frente a personas que necesitan ser escuchadas, comprendidas o acompañadas. ¿Cómo te posicionaste en esos encuentros? A veces, la simple presencia es suficiente para transformar el corazón de alguien. Brochero nos muestra que no hace falta estar en un lugar especial para construir el Reino de Dios: cada espacio de nuestra vida puede ser un lugar de encuentro y gracia. ¿Qué oportunidades tienes en tu vida cotidiana para ser una presencia de consuelo y comprensión para los demás?

Las vidas de las personas con quienes nos cruzamos están cargadas de historias: alegrías, luchas, derrotas y anhelos. Brochero tenía un don especial para reconocer en esas historias el rostro de Dios. Pensá en tu entorno: ¿Qué historias has escuchado últimamente? ¿Qué gestos has ofrecido para acompañar a quienes te rodean? Tal vez haya alguien cercano a vos que necesite simplemente ser escuchado o acompañado. Hoy, Dios te invita a estar más atento a esas necesidades, a abrir tus oídos y tu corazón.

La verdadera comprensión requiere que dejemos a un lado nuestros prejuicios y juicios. Brochero no miraba las fallas o limitaciones de las personas, sino su dignidad y su necesidad de amor. Pensá en tu propia actitud hacia los demás: ¿Cómo estás mirando a las personas que te rodean? ¿Desde el amor y la empatía, o desde los juicios apresurados? Esta estación te invita a reflexionar: ¿Qué podrías hacer para comprender más profundamente a los demás y acercarte a ellos con un corazón abierto y sin tantos prejuicios?

La entrega de Brochero no se limitaba a grandes obras, sino que se manifestaba en gestos pequeños y cotidianos: escuchar, estar presente, ofrecer una palabra de aliento. Pensá en tu propia vida: ¿Qué gestos simples podés ofrecer hoy para construir el Reino de Dios en tu entorno? Tal vez sea un momento de escuchar a un amigo, un mensaje de apoyo, o simplemente estar presente para alguien que lo necesita. Recordá que el Reino de Dios comienza en lo sencillo, en esos pequeños actos de amor que transforman vidas.

Preguntas para la reflexión

  • ¿Soy una persona que escucha de verdad, o solo espero mi turno para hablar?
  • ¿En qué situaciones recientes podría haber mostrado más comprensión y empatía?
  • ¿Quién en mi vida necesita ser escuchado y acompañado en este momento?
  • ¿Qué pequeños gestos puedo hacer hoy para ser un testimonio del amor de Dios?

Coloquio

Habla con el Señor como un amigo con otro amigo y dile: “enséñame a escuchar con el corazón, a no apresurarme en mis juicios y a estar presente para quienes más lo necesitan.” Pídele al Espíritu Santo “Uun corazón semejante al de Jesús, que sepa ver más allá de las apariencias y reconocer en cada persona una historia sagrada.” Pídele al cura Brochero: “que mi vida sea un testimonio de amor en lo cotidiano, en lo pequeño, en cada encuentro con los demás como fue la tuya!. Amén.