Navidad: Cristo se ha «humanado» por amor

Brochero predicando

De Brochero siempre decimos en oración que Dios lo esclareció entre otras cosas por «su predicación evangélica». La Iglesia toda se prepara en tiempo de Adviento para salir al encuentro de Jesús en la Navidad próxima. Dejemos que el Santo Cura Brochero nos hable sobre este misterio de amor tal como él lo predicó y enseñó. 

Vamos a tomar un texto que le pertenece a Mario Oscar Llanos SDB de su libro «Corazón de tierra, latido de cielo» >Pag. 343 y 344. 

«El primer rasgo es el del Cristo «<humanado», signo del amor de Dios: para Brochero, Jesucristo es el Hijo de Dios hecho hombre. El gran acontecimiento para la humanidad es el de <<humanarse>> el Hijo de Dios. Según Brochero, ninguno de todos los signos del amor que Dios nos ha manifestado en la creación, puede superar al signo otorgado en Cristo encarnado, «humanado» por amor:

«Sin embargo de ser tan claras, y tan convincentes las pruebas de amor aducidas, no son más que un pequeño rasguño, un rastro, y una sombra, si se comparan con la prueba de amor, que Dios dará, y efectivamente dio en la plenitud de los tiempos, cuando ordenase, que su hijo se hiciese carne, y habitase entre nosotros: cuando ordenase, que se hiciese hombre y tomase la apariencia de siervo: porque entonces, la prueba de amor tomaría pro- porciones gigantescas, y llegaría a su complemento: porque este acontecimiento de humanarse el hijo de Dios era el que ansiaban los Patriarcas: era el que anunciaban los profetas al través de los siglos: y era él, que fundaba la esperanza del hombre para su felicidad, para su dicha, para su redención, y para poder entrar al cielo. Y en virtud de ese amor eterno hacia el hombre apareció entre nosotros el hijo de Dios hecho hombre »

¿Para qué se ha «<<humanado» el Hijo de Dios?. ¿Con qué finalidad?. En el mismo sermón, a continuación de la cita anterior, Brochero expone las finalidades de la encarnación- humanación del Hijo de Dios, que tuvo lugar en virtud del amor eterno de Dios hacia el hombre:
«El Hijo de Dios hecho hombre tomó la apariencia de un esclavo: para llorar como hom- bre, como puedo llorar yo; para sufrir persecuciones, como hombre, como puede sufrirlas cualquiera de Ustedes: para padecer hambre, sed, tristeza; para experimentar los despre- cios de la vanidad, la indiferencia del orgullo, las burlas de la impiedad, y los denuestos de la emulación: para beber la hiel de la calumnia: para apurar las heces de la maledicencia: para sufrir en su persona, como dice el apóstol, todo cuanto debió padecer el hombre, a fin de que el hombre experimentase las riquezas de su misericordia, y dulzuras de su amor: apareció en fin entre nosotros el hijo de Dios, hecho hombre, para asimilarse perfectamente al hombre, a fin de que el hombre se hiciese Dios, y pudiese participar de su infinito amor. ¡Oh amor sin ejemplo! ¡Oh caridad propia de Dios hecho hombre!»

La encarnación del Hijo de Dios es un hecho histórico. Tal historicidad de la humana- ción de Cristo es un tema presente en la predicación brocheriana. El Párroco del Tránsito, a menudo, trata de colocar geográfica e históricamente, los sucesos evangélicos. La encarnación ha acaecido en un contexto. Él lo hace presente en su predicación: Para explicar el Nacimiento de Nuestro Señor hacía referencias a lugares propios de la zona. v. gr: Jerusalén queda como si fuera las chacras de Don Luis García y Belén la «Cieneguita». En su Sermón sobre la Última Cena dice: «esta es la historia de la institución del sacramento de la Eucaristía». Leyendo sus escritos tenemos la impresión de que el buen Cura Gaucho ha narrado la historia de Jesús encarnado». 

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