Texto del Evangelio:

«Todavía estaba lejos cuando su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó. (…) ‘Este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado’.»

 Lucas 15, 11-32

Petición:

“Señor, dame la gracia de ser misericordioso con los demás como lo eres conmigo”

Puntos

La misericordia de Dios es una fuerza transformadora. Posee un poder sanador capaz de renovar por completo nuestra vida. Las personas que la han experimentado expresan amor y compasión hacia los demás. El perdón en nuestro corazón hace brotar el amor agradecido. El Cura Brochero, conocido por su dedicación a los más desfavorecidos, comprendió la misericordia de Dios de una manera única. Su encuentro con Santos Guayama, un caudillo temido y perseguido, ilustra cómo el perdón divino trasciende nuestro pasado.

En la historia de Guayama, vemos que ningún error es tan grande que la misericordia de Dios no pueda abrazar. Brochero no solo creía en la redención individual, sino que también abogaba por la reinserción social. Reconocía el derecho de cada persona a recibir una segunda oportunidad, incluso aquellos que la sociedad había marcado como irreparables. La misión evangelizadora del cura no excluyó a nadie; por el contrario, buscaba transformar vidas para que, como Santos Guayama, pudieran convertirse en ejemplos de cambio. 

El cura Brochero invito a Guayama a participar en unos Ejercicios Espirituales. El Santo tenía una creencia profunda en la capacidad transformadora de la gracia de Dios. A través de la oración y la reflexión, él buscaba que ese hombre perseguido por la justicia experimentara la renovación espiritual. Esta etapa en el camino de la conversión es un recordatorio de que, incluso en los momentos más oscuros, la gracia de Dios puede sanar nuestras heridas y reorientar nuestras vidas.

El intento del Cura Brochero de obtener el indulto para Guayama fue en vano. Su captura y fusilamiento en el Cuartel de San Clemente fueron un golpe duro. Sin embargo, su disposición a dar la vida por la misericordia revela la profundidad de su fe y su compromiso con la causa del Evangelio. La historia del Cura Brochero nos recuerda que la misericordia a menudo implica sacrificio, pero es a través de ese sacrificio que se manifiesta la verdadera grandeza espiritual.

En la vida del Cura Brochero, vemos un eco del mensaje central del cristianismo: la misericordia divina está disponible para todos, independientemente de su pasado. Nos invita a seguir su ejemplo, buscando lo bueno en los demás, creyendo en la posibilidad de transformación y siendo instrumentos de la misericordia de Dios en nuestra sociedad.

Preguntas para la reflexión:

  • ¿En qué momentos de tu vida has experimentado la misericordia de Dios? ¿Cómo te ha transformado?
  • ¿Te cuesta creer que Dios puede perdonar todo y ofrecer siempre un nuevo comienzo?
  • ¿Cómo te posicionarás ante aquellos que han cometido errores? ¿Los mirarás con misericordia o con juicio?
  • ¿A quién en tu vida podrías ofrecerle una oportunidad de reconciliación y perdón?
  • El Cura Brochero vio en Santos Guayama algo más que su pasado. ¿Qué personas en tu entorno necesitan que las mires con ojos de misericordia?
  • ¿Qué pasos concretos podrían dar para vivir la misericordia en tu día a día?

Coloquio:

Ponte en la presencia de Dios y hablale con sinceridad. Imaginá que Jesús se acerca a vos y te mira con una ternura infinita. Como el padre del hijo pródigo, te abraza y te dice: “Nada de lo que hayas hecho me aleja de vos. Mi amor es más grande que tus errores. Solo quiero que vuelvas a confiar en mí” .

Deja que esa voz resuene en tu interior. Hablale sobre tus heridas, tus culpas, lo que te cuesta perdonar en los demás y en vos mismo. Pedile la gracia de la misericordia: la capacidad de aceptar el perdón de Dios y de ser un reflejo de ese amor en el mundo.