Texto del Evangelio:
«El portero le abre, y las ovejas escuchan su voz. Llama a cada una por su nombre y las saca. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz. Pero jamás seguirán a un extraño; al contrario, huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños. (…) Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen.»
Juan 10, 3-5, 27
Petición
«Señor, ayúdame a escuchar tu voz en mi corazón ya seguirla con valentía.»
Cierra los ojos un momento, respira hondo, deja que resuene profundamente en tu corazón la petición. Repite esta oración en tu interior.
Puntos
Al observar esta escena, piensa en tu propia vida. ¿Qué voz te llama desde lo más profundo de tu corazón? Muchas veces, en medio del ruido y las preocupaciones cotidianas, es difícil reconocer el llamado de Dios. ¿Sentiste alguna vez ese impulso interior que te invita a tomar un camino nuevo, a dejar algo atrás o a confiar en lo desconocido? Hoy es un buen momento para preguntarte: ¿Hacia dónde está yendo tu vida? ¿Estás escuchando la voz que te invita a vivir con más propósito, más plenitud?
Esa voz interior, que es la voz de Dios, se manifiesta de maneras sutiles: en tus pensamientos, en tus sentimientos, en los deseos más profundos de tu corazón. No siempre te llevará por caminos fáciles, pero sí por caminos que dan sentido a tu vida. Pensá en los momentos en los que sentiste esa invitación a confiar más, a soltar lo que te ata, a salir de tu zona de seguridad. ¿Qué te estás pidiendo a Dios en este momento concreto de tu vida? ¿Qué pasos pequeños o grandes podés dar para responder a Su llamado?
Seguir la voz de Dios implica soltar aquello que nos da una falsa seguridad, aquello que nos impide ser libres para vivir plenamente. Quizás haya miedos, preocupaciones o hábitos que te están alejando de lo que realmente importa. Hoy, mirará tu vida con honestidad: ¿Qué cosas podrías dejar atrás para escuchar con más claridad la voz de Dios? ¿Qué decisiones te están llamando a vivir con más autenticidad, con más confianza en Su plan para vos?
Cada uno de nosotros tiene una misión única, un propósito que Dios ha sembrado en nuestro corazón. Como José Gabriel del Rosario Brochero, estamos llamados a descubrirla y vivirla con valentía. Pensá en los momentos en los que sentiste que estabas en armonía con ese propósito, en paz con vos mismo y con el mundo. Esa paz es un signo de que estás siguiendo el camino que Dios ha trazado para ti.
Preguntas para la reflexión:
- ¿Estoy escuchando la voz de Dios en mi vida o dejo que el ruido me distraiga?
- ¿Qué cosas me impiden seguir con libertad el llamado que siento en mi corazón?
- ¿Cuándo me sentí en paz con mis decisiones? ¿Puedo identificar en esos momentos la presencia de Dios?
- ¿Cómo puedo afinar el oído de mi corazón para reconocer más claramente la voz de Dios?
Coloquio:
Señor, aquí estoy, con el corazón abierto a Tu voz. A veces me cuesta escucharte en medio del ruido de mi vida, pero sé que me llama más con amor, con paciencia. Ayúdame a discernir Tu voluntad, a reconocer los caminos que me conducen a la plenitud ya tener el coraje de seguirlos con confianza. Dame un corazón libre, dispuesto a dejar atrás lo que me ata, y una fe firme para saber que, al seguirte, encontrarás la verdadera paz. Amén.