Texto del Evangelio:
«Si permanecen fieles a mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos; conocerán la verdad y la verdad los harán libres. (…) Si el Hijo los hace libres, serán realmente libres».
Juan 8, 31-36
Petición
«Señor, ayúdame a liberar mi corazón de todo aquello que me aprisiona. Enséñame a perdonar, a dejar atrás los resentimientos y las culpas, para que pueda vivir en la libertad que solo Tu amor puede dar.» Repite esta oración en tu interior mientras contemplas la escena.
Puntos
Al observar esta escena, reflexioná sobre las cadenas que muchas veces atan tu corazón: culpas no resueltas, miedos que te paralizan, resentimientos que te pesan. Estas cadenas no son de hierro, pero tienen el poder de aprisionar tu espíritu. ¿Qué necesitás soltar hoy para ser verdaderamente libre? Pedí a Dios la gracia de identificar esas ataduras y comenzar a liberarte de ellas.
La misericordia de Dios es una fuerza transformadora. Brochero lo sabía y lo transmitía en cada palabra y gesto. En esta cárcel, él llevó el mensaje del perdón y la reconciliación, recordándonos que Dios siempre nos ofrece una nueva oportunidad. Pensá en tu vida: ¿A quién necesitas perdonar? ¿Qué heridas del pasado aún cargas? Dios nos ofrece una libertad que las rejas no pueden quitar: la paz de un corazón reconciliado con Él y consigo mismo. Hoy, esa misma invitación está abierta para vos.
¿Qué pasos podés dar para encontrar esa libertad interior? Tal vez sea un acto de reconciliación, un momento de oración sincera, o una decisión de confiar más en Dios.
Muchas veces nos aferramos a nuestras culpas o resentimientos, creyendo que nos protegen, cuando en realidad nos alejan de la paz que Dios quiere para nosotros. Brochero nos enseña que la verdadera grandeza está en soltar, en abrirnos al perdón y en abrazar la reconciliación. Hoy, preguntate: ¿Qué cadenas internas estás dispuestas a dejar atrás para vivir con más plenitud y alegría?
La vida de Brochero nos recuerda que todos estamos llamados a llevar esperanza y consuelo a los demás. En esta estación, él nos muestra que incluso en los lugares más oscuros, podemos ser luz. Reflexioná: ¿Cómo podría ser un instrumento de la misericordia de Dios en tu entorno? ¿Qué gestos simples podrían transmitir Su amor a quienes te rodean?
Terminamos este momento de oración pidiendo a Dios la gracia de vivir en libertad interior, de dejar atrás nuestras cadenas, y de ser portadores de Su amor y misericordia. Señor, ayúdanos a liberarnos de todo aquello que nos ata, y que, como Brochero, podamos llevar esperanza a quienes más lo necesitan.
Preguntas para la reflexión
- ¿Qué cosas siento que me atan y me impiden vivir con libertad interior?
- ¿Cómo ha sido mi experiencia con el perdón? ¿He sentido la paz que trae soltar el resentimiento?
- ¿A qué personas en mi entorno puedo acercarme con un gesto de reconciliación y misericordia?
- ¿De qué manera puedo ser un testigo de la libertad que Dios ofrece a quienes confían en Él?
Coloquio
Tomá un momento de silencio y hablá con Jesús como un amigo le habla a otro amigo. Decile qué cosas te pesan, qué miedos o heridas te cuesta soltar. Imaginá que Él, con su mirada de amor, te dice: «No tengas miedo. Si confiás en mí, conocerás la verdad, y la verdad te hará libre».
Pedile la gracia de la libertad interior, para vivir sin miedo, sin rencor, sin ataduras. Pedí la fuerza para perdonar, la valentía para pedir perdón y la confianza para caminar con el corazón liviano. Terminá este coloquio con un Padrenuestro, entregando todo en sus manos.