Texto del Evangelio:
“No todo el que me dice ‘Señor, Señor’ entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”
Mateo 7, 21
Petición
«Señor, dame la gracia de salir de mí mismo para ser para los demás.» Repite esta oración en tu interior, permitiendo que resuene en lo más profundo de tu corazón.
Puntos
En esta estación, Brochero nos invita a reflexionar sobre nuestra manera de vivir la fe: ¿Es una fe que transforma, que se expresa en gestos concretos? Jesús nos llama a ser constructores de un mundo mejor, no desde las palabras vacías, sino desde las acciones que marcan la diferencia. Ahora pensá: ¿Cómo estás viviendo tu compromiso con los demás? ¿Qué espacios de tu vida necesitan más entrega, más dedicación, más acción desde el amor? Tal vez hay pequeños gestos que podrían ser la semilla de un cambio grande en tu familia, en tu comunidad o incluso en ti mismo.
Mirá la vida de Brochero y pensará en los desafíos que enfrentó: construir caminos, escuelas, comunidades enteras, pero no lo hizo solo, sino sumando voluntades. Esto nos recuerda que no estamos llamados a hacerlo todo por nuestra cuenta. Reflexioná sobre tu entorno: ¿A quién podría sumar en este camino? ¿Qué personas podrían ser tus compañeros para construir algo más grande que vos mismo? Tal vez haya en tu vida espacios donde trabajar en equipo podría traer más esperanza y transformación. ¿Qué tan abierto estás a colaborar con otros para el bien común?
Cada acción, por pequeña que sea, tiene un impacto. Tal vez creas que tu esfuerzo es insignificante, pero Dios utiliza incluso los gestos más simples para tocar corazones. Brochero transformó vidas no solo con grandes obras, sino con pequeños actos de presencia y amor. Hoy pensá en tus días: ¿Qué pequeños gestos podrías hacer para llevar consuelo, alegría o ayuda a alguien cercano? Tal vez no se trata de grandes proyectos, sino de una palabra amable, un acto de generosidad, o simplemente estar presente para quien te necesita. ¿Qué podrías hacer hoy para traducir tu fe en un gesto de amor concreto?
Brochero vivió una fe encarnada, una fe que se movía con los pies en el polvo del camino y las manos llenas de trabajo. Este es un desafío para todos nosotros: salir de nuestra comodidad y entrar en el terreno de las acciones que transforman. Pensá en tu vida: ¿Qué te estás pidiendo a Dios en este momento? ¿Qué cambio podrías realizar para vivir tu fe con más autenticidad? Puede que sea algo grande o tal vez algo pequeño, pero significativo. Permití que esta estación sea una oportunidad para discernir esas acciones que Dios te invita a emprender hoy.
Preguntas para la reflexión
- ¿Cómo estoy viviendo mi fe en lo concreto de mi vida diaria?
- ¿Qué espacios de mi vida necesitan más compromiso y más entrega?
- ¿Estoy abierto a trabajar con otros para construir algo más grande que yo mismo?
- ¿Cómo puedo traducir mi fe en gestos pequeños pero significativos de amor y servicio?
Coloquio
Conversa con el Señor y dile: “quiero vivir una fe que transforme, una fe que se haga vida en cada acción y cada palabra. No quiero quedarme en discursos vacíos o buenas intenciones que nunca se concretan.” Invoca al Espíritu Santo y pídele: “Dame la gracia de salir de mí mismo, de comprometerme con el bien de los demás y de trabajar con otros para hacer presentar tu Reino aquí y ahora.” Reza un Padrenuestro al finalizar tu oración.