Como en todo el país en muchas parroquias y capillas el 25 de Setiembre también se celebró en Villa Cura Brochero a la Virgen del Rosario de San Nicolás. Una Barrio muy humilde como el Barrio Escondido celebró con la alegría su fiesta con la presencia de Mons. Ricardo Araya junto a los diáconos Pablo Lasala y Raúl Escobar horas antes de ser ordenados sacerdotes en el Santuario.
En un hermoso día primaveral, bajo la sombra de un gran algarrobo y junto a la gruta de la Virgen del Rosario de San Nicolás, la comunidad del Barrio Escondido celebró con gran alegría su fiesta patronal.
𝗟𝗮 𝗦𝗮𝗻𝘁𝗮 𝗠𝗶𝘀𝗮 𝗳𝘂𝗲 𝗽𝗿𝗲𝘀𝗶𝗱𝗶𝗱𝗮 𝗽𝗼𝗿 𝗲𝗹 𝗼𝗯𝗶𝘀𝗽𝗼 𝗱𝗲 𝗖𝗿𝘂𝘇 𝗱𝗲𝗹 𝗘𝗷𝗲, 𝗠𝗼𝗻𝘀. 𝗥𝗶𝗰𝗮𝗿𝗱𝗼 𝗔𝗿𝗮𝘆𝗮, y concelebrada por el párroco, Pbro. Luis y padre Diego. También acompañaron 𝗹𝗼𝘀 𝗱𝗶𝗮́𝗰𝗼𝗻𝗼𝘀 𝗣𝗮𝗯𝗹𝗼 𝗟𝗮𝘀𝗮𝗹𝗮 𝘆 𝗥𝗮𝘂́𝗹 𝗘𝘀𝗰𝗼𝗯𝗮𝗿, 𝗾𝘂𝗶𝗲𝗻𝗲𝘀 𝗲𝗻 𝗲𝘀𝘁𝗮 𝗰𝗲𝗹𝗲𝗯𝗿𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻, 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗶𝘇𝗮𝗿𝗼𝗻 𝘀𝘂𝘀 𝗷𝘂𝗿𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗳𝗶𝗱𝗲𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝘆 𝗽𝗿𝗼𝗺𝗲𝘀𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗰𝗲𝗹𝗶𝗯𝗮𝘁𝗼, 𝗽𝗿𝗲𝘃𝗶𝗼𝘀 𝗮 𝗹𝗮 𝗼𝗿𝗱𝗲𝗻𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝘀𝗮𝗰𝗲𝗿𝗱𝗼𝘁𝗮𝗹 que es este sábado 26 de septiembre a las 11:00 en el Santuario Brocheriano.
Y de gran orgullo, la presencia del diácono permanente Angel, padre de Pablo.
Uno de los momentos más significativos y hermosos fue el 𝗕𝗮𝘂𝘁𝗶𝘀𝗺𝗼 𝗱𝗲 𝗥𝗼𝗰𝗶́𝗼 𝗝𝗮𝘇𝗺𝗶́𝗻, nueva hija del barrio.
En su 𝗵𝗼𝗺𝗶𝗹𝗶́𝗮, Mons. Araya destacó que «𝗻𝗮𝗱𝗮 𝘀𝗲 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗰𝗼𝗻 𝗹𝗮 𝗴𝗿𝗮𝗻𝗱𝗲𝘇𝗮 𝗱𝗲 𝘀𝗲𝗿 𝗵𝗶𝗷𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗗𝗶𝗼𝘀 𝗽𝗼𝗿 𝗲𝗹 𝗯𝗮𝘂𝘁𝗶𝘀𝗺𝗼».
Por este sacramento, gracias al Espíritu Santo, recibimos la vida de hijos adoptivos de Dios y nos hacemos también hermanos de todos.
Invitó asimismo a vivir la unidad del barrio y de toda la comunidad, permaneciendo unidos a la parroquia, que es el lugar propio de la celebración del Bautismo, aunque en esta ocasión se hizo una hermosa excepción.
Y recordó que ser verdaderamente brocherianos no es solo una palabra, sino algo que se lleva en el corazón: amar a la Virgen, rezarle cada día —aunque sea una decena del Rosario— y vivir la fe.
Luego se realizó la tradicional 𝗽𝗿𝗼𝗰𝗲𝘀𝗶𝗼́𝗻 por las calles del barrio, llevando con alegría la imagen de la Virgen y del Santo Cura Brochero, traído desde el Santuario.
Los jinetes del barrio también acompañaron este hermoso momento de fe y devoción.
La jornada concluyó con un hermoso festejo comunitario, mientras la tarde iba dando paso a la noche, en un clima de alegría, fraternidad y gratitud.
Virgen del Rosario de San Nicolás, bendice a este barrio y ayúdanos a vivir unidos, como hijos de Dios, hermanos entre nosotros y brocherianos de corazón.


