El Cristo Crucificado que presidirá la Misa del Papa León XIV en Córdoba: su historia

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El Papa Leon XIV visitará nuestro país del 8 al 11 de Noviembre de 2026. Córdoba lo recibirá el día 10 de ese mes y presidirá la Santa Misa en el predio militar de FAdeA de la ciudad de Córdoba, el mismo lugar dónde celebrara en 1987 el Papa San Juan Pablo II.

Cual es la historia del Cristo Crucificado que estará presente en el altar y que relación tiene con el Santo Cura Brochero?

Citamos como referencia historica lo que expresa el Padre Mario Oscar Llanos sdb en su libro «Corazón de tierra, latido de Cielo» (pag 130 al 132)

«La espiritualidad del Cura se entiende también en el contexto de una relación de amistad, alianza y testimonio con respecto a Jesucristo. ¿Quién es, entonces, Jesucristo en la vida y en el corazón de Brochero? ¿Qué imagen maneja y comunica de Él? ¿Cuál es la figura o categoría preponderante de Cristo en su vida de soldado-pastor…? ¿Por qué la gente dice que «dio muestras de su gran amor a Jesucristo y su Crucifijo era compañero inseparable».

«El Pastor de Traslasierra en su lenguaje y en la comunicación pastoral maneja diversas imágenes de Jesucristo. No nos concentramos aquí, solamente, sobre la doctrina o la catequesis de Jesucristo hecha por el Cura. Vamos un poco más allá. Tratamos de descubrir los atisbos de su experiencia de Jesucristo. El «credo cristológico» de Brochero se traduce en algunas expresiones muy típicas suyas… el ‘Crucificado’…»

El Cristo «Crucificado»

La imagen de Jesucristo encarnado y buen pastor, en el pensamiento, la vida y la acción de Jesucristo en Brochero, se completa con la cruz: Jesucristo es el «crucificado».

«[Jesucristo] nos muestra el estandarte de la cruz, bajo el cual debemos militar, pero juntamente nos avisa que en la cruz está nuestra salud y nuestra vida; que en la cruz está la defensa de nuestros enemigos y la gracia de las consolaciones celestiales; que en la cruz se halla la fortaleza del corazón, el gozo del espíritu, la perfección de las virtudes y la esperanza de la bienaventuranza eterna» (Cartas y sermones pag 67).

Esta idea que Brochero expresa en la predicación encuentra confirmación en su existencia cotidiana: «En cierta oportunidad fue en busca de un gaucho malo y […] éste salió a recibirlo puñal en mano; el Siervo de Dios sacó de entre sus ropas un Crucifijo y le dijo: bésalo a éste que yo vengo a hablarte en nombre de Él»(Sumamrium 36) . En un litigio por un arma que se decía habría pertenecido al pastor serrano se consultó a Monseñor Leal. Éste «respondió que el Siervo de Dios no tenía más armas que su crucifijo y el santo rosario» (Summarium 136). Su gente sabía que él «meditaba frecuentemente los misterios de la Vida, Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, recomendaba la colocación del Santo Cristo en las cabeceras de las camas de los hogares; él mismo llevaba colgando externamente el Santo Cristo, recomendaba frecuentemente la devoción del Vía Crucis» (Summarium 238).

En este sentido un autor ambienta una significativa escena en el hotel de Anastasia Favre camino a Mina Clavero. Convaleciente por una primitiva operación, el Cura se hospedó en el hotel de Anastasia que le hizo de enfermera y confidente. En horas eternas de cama, su pensamiento volaba ágil de un lado a otro sin parar.

«De pronto se le apareció la figura de Cristo y, acto seguido, vio el tronco de álamo al fondo de la casa parroquial. Un Cristo tallado. Era lo que hacía falta en la capilla de la Casa de Ejercicios… Se lo contó a Anastasia. Ella le dijo que su hermano, que estaba en la casa de los Padres Jesuitas de Córdoba, era un buen tallador de la madera» (Esteban Felgueras en su libro «Mas nuestro que el pan casero»).

La talla lenta y gustosa de esta imagen de Jesucristo le permitió considerar la pasión y la muerte de Cristo, el «Capitán de los buenos». La meditación continuó por largo tiempo. Casi al final de su vida, cuando «ya estaba bastante ciego, la gente se lamentaba de su mal y él dijo que estaba mejor para meditar piadosamente en las cosas de Nuestro Señor» (Summarium 30). En la Casa de Ejercicios, el Cristo crucificado, hecho tallar por el Cura, manifiesta también su voluntad de encarnación —se dice que eligió un serrano como modelo— y lo presentó como el Cristo del dolor y de la redención por la sangre derramada hasta la última gota.

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